Java Frinsa Estate Fikri Raihan Hakim

Fikri Raihan Hakim

Java Frinsa Estate

Un sentimiento de cariño

Indonesia es una de las regiones cafetaleras con más antigüedad, pero está menos desarrollada en cuanto a café de especialidad que África y América Latina. La baja altitud del terreno y los procesos tradicionales de refinado (método de Sumatra: Giling Basah) no son el mejor entorno para producir un café con una “taza limpia” y una acidez afrutada —los ejes básicos de evaluación del café de especialidad—. Sin embargo, el café indonesio tiene un atractivo destacado: es terroso, herbal, y tiene un rico dulzor. Personalmente, el primer café del que me enamoré fue el de Sumatra y le tengo un gran apego.

Desde que comencé este negocio siempre quise asociarme con caficultores indonesios, pero había muy pocos productores de café de especialidad, por lo que las opciones eran muy pocas. De ellos me fascinó Java Frinsa Estate. Sentí el calor de una empresa familiar.

Java Frinsa Estate es un caficultor indonesio con una gran reputación, especialmente en Europa. Fikri, la segunda generación del negocio, tiene solo 25 años y desempeña un papel integral en esta gran empresa cafetera.

El día de la entrevista, Fikri entró en Zoom un poco tarde, quitándose el casco. Era temporada alta de refinado, la época de mayor actividad del año. Parece que se pasaba el día conduciendo su moto por los cafetales y los molinos. Vi en él un vigor juvenil y una fuerte energía mientras se llevaba a la boca una papa (patata) frita una tras otra, diciendo: ¿Puedo hablar mientras como?

Hablamos con Fikri de todo, desde los orígenes de su empresa hasta su historia personal.

Los comienzos de Java Frinsa Estate

Mi abuelo era un agricultor que cultivaba papas y entre otras hortalizas. Las hortalizas que cultivábamos las vendíamos a los supermercados, pero en el 2010 mi padre emprendió un negocio de café. Eso fue cuando yo cursaba la secundaria superior. El nombre “Frinsa” proviene de las primeras letras de nuestros nombres; somos cuatro hermanos. F es de Fikri, Ri de Rifda, N de Nadia y Sa de Salsa. El logotipo lo conforman cuatro cerezas de café y cuatro hojas de café. Creo que mis padres quisieron cuidar de este negocio como cuidaban de sus hijos. El campo hortícola continúa activo y está ahora a cargo de mi hermano. A veces nuestros empleados van a ayudar el cultivo de hortalizas cuando la producción de café está baja.

El nombre de la empresa, ideado por el padre de Fikri, transmite un cálido sentimiento de respeto por la familia y por el trabajo heredado del abuelo. Ese “sentimiento de cariño” fue el motor para iniciar un negocio de café.

Mi motivación para emprender un negocio de café, fue el problema ambiental. Nosotros cultivamos hortalizas en nuestra propia tierra, pero los agricultores vecinos las cultivan en el bosque. Como las hortalizas tienen menos fuerza de enraizamiento en la tierra que los árboles, si se plantan en terrenos inclinados —como las laderas de las montañas—, se exponen al viento y la lluvia, y el suelo pierde su fertilidad. Por eso animamos a los agricultores a cultivar cafetos en el bosque para proteger el medio ambiente. La plantación de cafetos ayuda a prevenir catástrofes como inundaciones y deslizamientos de tierra. Para garantizar aún más sus ingresos, se les animó a plantar una sola variedad. Lo primero que empezamos a hacer fue vender semillas de café a los agricultores de la región Weninggalih. Muchos de los caficultores forman parte de nuestra empresa y trabajan con nosotros por las mañanas; por las tardes trabajan en sus propios cafetales. El nombre “Frinsa Collective” es de los cafés de estos cafetales asociados, y el nombre “Frinsa Estate” es de los cafetales propios de la empresa. De momento, el 80% de la producción es de los cafetales asociados y el 20% de nuestros cafetales.

Comparando ahora con la época en que solo cultivaban hortalizas, no ha habido un cambio significativo en las ganancias, pero el flujo de caja era más estable con las hortalizas. Esto se debe a que el café tiene una temporada de cosecha limitada. Sin embargo, cambiaron a la producción de café impulsados por el deseo de aumentar la sostenibilidad de la tierra en la que viven.

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Compromiso con la calidad

Pocos en Indonesia son capaces de producir café de especialidad al mismo nivel que ellos. Según Fikri, hay uno que otro competidor nacional más. ¿Cómo hacen para producir la calidad por la que los elogian los mejores tostadores del mundo?

El punto más importante es la construcción del cafetal. El café lo cultivamos en los bosques, dejando la vegetación de alrededor lo más intacta posible. Se utilizan abonos orgánicos y agua limpia para mantener sanos los cafetos. Los plaguicidas se utilizan solo lo mínimo necesario.

El segundo punto importante es el método de refinamiento del café. Refinamos en cuatro procesos principales: lavado, trillado húmedo (método de Sumatra: Giling Basah), Honey y natural, y tenemos mucho cuidado en cada fermentación. En el proceso lavado y en el proceso natural se adhieren bacterias ácido lácticas (Lactobacillus spp.) durante la fermentación. En la fermentación de los lotes Honey, hay lotes a los que se les adhiere además de las bacterias ácido lácticas, bacterias del “tempeh” (tradicional fermento de soja indonesio) y ácido sacárico (ingrediente que se dice que se encuentra en el té fermentado Kombucha). Son nuevas iniciativas.

El tercer y último punto importante es la variedad. Nuestro cafetal solo produce una variedad, mientras que los cafetales asociados producen tanto variedades individuales como mezclas. Cultivamos siete variedades y la mayoría son autóctonas de Indonesia: P88, Borbor, Lini S, Andung Sari, TimTim, Ateng Super y Sigarar Utang. En la medida de lo posible solo cosechamos una variedad por día para evitar el riesgo de que se mezclen.

Nosotros producimos principalmente café de especialidad de 85 puntos para arriba, y valoramos la singularidad del café de Indonesia. Esto fue reconocido y ganamos algunos premios en el extranjero.

Es sorprendente que lleven tan poco tiempo en la industria y ya produzcan con tanta precisión. Me llamó mucho la atención la fermentación con “bacterias del tempeh”, inspirada en el alimento fermentado autóctono tempeh y en el ácido sacárico de la kombucha. Las fuentes de innovación pueden estar más cerca de lo que uno piensa. Me entusiasmaron las posibilidades del café que encierra la fermentación. Además, ellos intentan preservar su singularidad cultivando cuidadosamente las variedades autóctonas de Indonesia. Confían en que tendrán un valor único en el mercado extranjero. Cada una de estas siete variedades está llena de clima e historia de Indonesia. Por ejemplo la P88 es una variedad traída a Indonesia desde Colombia por los Países Bajos, en la época en que Indonesia era su colonia. La variedad Borbor es un cruce entre un borbón y un híbrido timorense introducido desde la vecina Timor Oriental. Cada variedad tiene una historia que contar.

El compromiso y el deseo de Fikri de gestionar la producción de café a un nivel tan alto, comenzó con sus experiencias de la infancia.

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Sueños de cuando era niño

Desde que era niño, veía a mi padre trabajar en el campo y veía que la pasaba feliz. Los padres de otros niños salían de su casa por las mañanas en traje y corbata, y no volvían hasta la noche. En cambio, mi padre nos llevaba al campo y parecía disfrutar de su trabajo. Mi abuelo también era agricultor y le vi trabajar duro, tener sus tierras, y vivir una vida próspera y feliz de viejo. Obviamente yo también quería hacer de la agricultura mi carrera, como mi padre y mi abuelo.

En el jardín de infancia, cuando me preguntaban: “¿Qué quieres ser cuando seas grande?”, yo respondía “agricultor”. También recuerdo que cuando estaba en la primaria, mis familiares y yo escribimos los sueños que teníamos para después de cinco, diez y quince años en un papel, los metimos en una botella y los enterramos. Recuerdo que puse: “De aquí a cinco años quiero entrar en tal secundaria superior, de aquí a diez años quiero entrar a la Universidad Agrícola de Bogor (la mejor universidad agrícola de Indonesia), y de aquí a quince años quiero ser agricultor”. Ahora que me doy cuenta, me he graduado en la Universidad Agrícola de Bogor y soy agricultor; mis sueños que escribí de niño se cumplieron”.

Admira a su abuelo y a su padre, encuentra su sueño, y lo sigue cumpliendo. Ese camino ideal por el que va Fikri nos muestra su pureza de corazón y su fuerza de voluntad.

Luego, en el 2011, tomé mi primer café expreso de especialidad en una cafetería, y descubrí lo interesante que era. Había estudiado en la universidad y tenía conocimientos de agronomía, pero me llamó la atención que se pudieran sacar varios sabores al introducir diferentes técnicas en el proceso de refinado del café. Cuando aprendí sobre la fermentación en la universidad, no me convencía, pero cuando probé realmente la fermentación con bacterias ácido lácticas (fermentación láctica) en la producción de café, obtuve buenos resultados y a mucha gente le gustó el sabor. Descubrí que, si combino lo que aprendí en la universidad con mi experiencia en el terreno, podía obtener grandes resultados.

Fikri, que se dedica exclusivamente a la producción de café desde su infancia, se hizo cargo de la administración de Java Frinsa Estate desde muy joven.

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Salir al mundo

Empecé a trabajar en la empresa a tiempo parcial en el 2013. Como mis vacaciones de verano en la universidad coincidían exactamente con la temporada de cosecha del café, estudié ese tiempo en el cafetal. Inmediatamente después de graduarme, volví a casa de mis padres y empecé a trabajar. Ya llevo aquí tres años y medio trabajando. Mis padres nunca me pidieron que “me hiciera cargo de la empresa”, solo me dijeron que querían que eligiera mi propio camino y que me responsabilizara de él. De hecho, mi hermana mayor trabaja como médico.

Ahora Fikri está cumpliendo su sueño de niño de convertirse en agricultor después de 15 años. Después de ir a una universidad de alto nivel, y teniendo un sinfín de opciones, él siguió su sueño sin dudarlo. Esta fuerza de voluntad dio sus frutos cuando se incorporó a la empresa.

Fue Nordic Approach (una empresa noruega de comercio de granos de café verde) la que nos inspiró a producir café de especialidad. Comenzamos a negociar en el 2018 y pudimos ampliar nuestro mercado a Europa y Australia. Luego nos expandimos a Estados Unidos, Oriente Medio y Asia. Yo entré a la empresa justo en esta época. Después de incorporarme a la empresa, me puse metas altas. En aquel entonces solo exportábamos de tres a cuatro contenedores al año, pero nos propusimos aumentar esta cifra en un 50% cada año. Como resultado, alcanzamos los 11 contenedores en el 2020, lo que significa un triunfo.

Pero aún tenemos muchos retos. Uno de ellos es el aumento de la productividad. Por ejemplo, la variedad Sigarar Utang la cultivábamos en una plantación de 30-40 hectáreas, pero los árboles eran muy susceptibles a los insectos (nemátodos) y morían a los seis años como máximo. La superficie total del cafetal es de 70 hectáreas, de las cuales solo se cosecha 20% de café perfecto. Además, algunos cafetales son alquilados del gobierno local, que tienen restricciones para la tala de los árboles y obligación de reparto de la ganancia. Necesitamos aumentar los terrenos que poseemos.

Para mejorar su productividad, ellos necesitan aumentar negociaciones continuas y maximizar los volúmenes de distribución. Esperemos que la conexión con los tostadores que TYPICA les dará, ayude a ello.

Java Frinsa Estate está cobrando impulso gracias a la energía joven y los conocimientos agronómicos de la segunda generación: Fikri. En la raíz de todo esto está la plantación de café y las técnicas de producción que han sido cuidadosamente cultivadas desde la época de su padre. En Zoom saludé al padre de Fikri, fundador de la empresa, que transmite una vibra amable y tranquila. Fikri dijo: Mi padre es un hombre estricto en términos de negocios, que valora la “mejora” y el hacer las cosas bien —aunque sea poco a poco—, en lugar de un cambio rápido. La obra que el padre alimentó con perseverancia, la va difundiendo el hijo por todo el mundo.

Sobre el futuro

¿Qué divisa hacia el futuro la creciente Java Frinsa Estate? Le preguntamos: “Así como cuando eras niño, ¿cuáles son tus sueños para dentro de cinco, diez y quince años?”

De aquí a cinco años quiero que hayamos mejorado la eficiencia productiva de los cafetales, aumentado el número de cafetales y estar produciendo entre 30 y 40 contenedores al año. De aquí a 10 años quiero crear otros negocios relacionados con el café. Y de aquí a 15 años, quiero que tengamos 1000 hectáreas de tierra de cultivo, un ecosistema de refinado y un lugar para que vivan nuestros empleados.

Puede que sea una meta muy alta, pero oírlo de su boca hace que parezca que puede hacerse realidad. Verlo salir adelante y cumplir su compromiso con la agricultura y su familia, hace sentir que la vida es simple.

La pasión de agricultor que viene de su abuelo y el amor por la tierra donde nació y creció, que viene de su padre, los ha heredado Fikri. Cuanto más café de especialidad se cultiva, más se protegen los bosques, se crean puestos de trabajo y se enriquecen los caficultores. Y la sostenibilidad del café de especialidad crece más. Este “sentimiento de cariño” se transmitirá a los sucesores de Fikri por los años de los años. Son cada uno de los tostadores y los bebedores a los que llega el café, los que hacen ese gran flujo.

Texto original en japonés: Ayane Yamada

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Fikri Raihan Hakim

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