Monks Coffee Roasters Patrick Abbott

Monks Coffee Roasters

Patrick Abbott

“Muy comercial aburre” - Caminar con el café en el corazón

La tostadora artesanal con Cafetería en Ámsterdam (Países Bajos), Monks Coffee Roasters (en adelante “Monks Coffee”), además de aspirar a una alta calidad en sus productos y servicios, lleva a cabo iniciativas de sostenibilidad, como la NO utilización de plástico y la entrega de productos en bicicletas eléctricas.

Patrick Abbott, nacido en Irlanda, fundó Monks Coffee en Ámsterdam en agosto del 2016, después de vivir en Australia 25 años. Se pasó buscando más de año y medio el local apropiado para su negocio. ¿Qué habría detrás de su convicción de que tendría éxito? ¿Cuál será la fuerza motriz que lo mantiene en primera línea, incluso después de pasado sus 60 años? Veamos su historia y lo que guarda en su corazón.

En la dirección correcta

En los Países Bajos, un país medioambientalmente avanzado, el uso de plásticos de un solo uso (no reutilizables) en los cafés, restaurantes, oficinas, etc., serán prohibidos a partir del 2024. Ámsterdam es una de esas ciudades a la vanguardia dentro de los Países Bajos. El objetivo de “lograr una economía totalmente circular para el 2050” ha atraído la atención mundial, pero a ojos de Patrick, eso no es suficiente.

Y es que Monks Coffee no ha utilizado ni un solo producto de plástico desde su creación. Todos los utensilios de su local, como los sorbetes (pajitas) de papel, y los vasos transparentes fabricados con materia prima derivada de la caña de azúcar, son compostables (biodegradables) o reciclables. Además, para reducir al máximo los residuos, los posos del café los regala a los clientes para que los usen como abono o limpiadores de cara.

No me cuesta mucho usar materiales orgánicos. Algunas cosas cuestan más que el plástico, pero el valor que nuestra marca obtiene de esa iniciativa sostenible es mucho mayor.

Sin embargo, hay que hacer un gran esfuerzo y tener una fuerte voluntad de conseguirlo. Porque es muy fácil tirar la basura al basurero sin pensar.

Para no ser hipócrita, Patrick trata de vivir de forma sostenible en su vida personal. Separa la basura doméstica con el mayor cuidado posible y recicla todo lo que se puede reciclar.

Soy un minimalista empedernido, así que sólo compro lo esencial. Con una compañera que siempre me apoya y nuestro perrito Oscar, para mi es suficiente. Tengo tanto que pensar en cuanto a la cafetería y la torrefactora, que lo que quiero es simplificarme la vida y crear un ambiente relajado en casa.

Nunca pretendemos imponer nuestros valores a nuestros clientes, pero queremos que entiendan los fines y objetivos de nuestras iniciativas, por lo que nos alegra que los clientes traigan sus propios vasos para llevar. Ofrecemos un 10% de descuento por eso, pero tampoco es que lo hagan por eso.

Esa forma de pensar de Patrick también se refleja en su relacionamiento con los clientes. Utiliza bicicletas eléctricas para sus entregas semanales a mayoristas y clientes comunes en Ámsterdam. Los vehículos de gasolina son una carga para el medioambiente y también son costosos en términos de combustible, seguro y altas tarifas de aparcamiento (8 euros/hora). Por lo tanto, se decantó naturalmente por la elección de una bicicleta eléctrica.

Ámsterdam es una ciudad compacta, por lo que se puede atravesar la ciudad en bicicleta en media hora. Así que, si el cliente vive en Ámsterdam o cerca, se lo llevamos.

Algunos pueden decir que no tiene sentido tomarnos el trabajo de entregarlo nosotros mismos. Pero Patrick ve un potencial de negocio en ello.

Mi trabajo de reparto forma parte de la construcción de relaciones con mis clientes. Ver cómo va la venta de nuestro café con el mayorista, si nuestros estándares de valor coinciden con los del mayorista, y si el personal del mayorista entiende nuestros productos. Y si nos damos cuenta de algo, pensamos juntos con ellos para formular soluciones o nuevas formas de hacer las cosas.

Además, al salir a las calles podemos encontrar nuevos clientes potenciales. Por eso siempre llevamos muestras de granos tostados cuando hacemos reparto.

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Nos provocó un desafío

Patrick nació en Irlanda, y en junio del 2022 cumplió 61 años. Cuando tenía veinte años se mudó a Australia y trabajó en el sector de la comunicación y el marketing. Mientras trabajaba en una empresa, también trabajaba independientemente para empresas y propietarios que le pedían instruirlos para montar restaurantes y cafeterías, y poco a poco fue cambiando su enfoque hacia este trabajo.

Si alguien me pedía instrucción para abrir una cafetería, empezaba por encontrar un local; luego hacía todo lo necesario para la elaboración de la marca, la contratación del personal y su formación. Debido a la magnitud del presupuesto y al hecho de utilizar el dinero de otros, el concepto debía ser único y el negocio tenía que garantizar éxito. Aunque sentía el peso de esa responsabilidad, la emoción siempre ganaba.

Finalmente, la decisión de dejar Australia, donde había pasado más de 20 años, la tomó allí, al conocer a su pareja holandesa. Ella, que llevaba más de una década fuera de su ciudad natal, y Patrick, que llevaba fuera más tiempo que eso, decidieron volver a Europa.

Patrick también echaba de menos Europa. El mercado europeo del café también era interesante, y ahora que entraba a su tercera juventud, quería asumir un nuevo reto en un país extranjero. Esa pasión llevó a Patrick a una nueva etapa en su vida.

Habiendo estado involucrado durante mucho tiempo en el café en Australia —país líder en la cultura del café a nivel mundial— Patrick sólo tenía una opción. Tras un estudio de mercado eligieron un posible emplazamiento en Ámsterdam, porque el mercado de café de especialidad estaba comenzando a crecer.

Sin embargo, a Patrick le esperaba una pared inesperada. Mientras que Ámsterdam —donde el uso y la forma de cada cuadra están definidos detalladamente— es menos propensa a los prejuicios de la industria y a la competencia estéril, tiene aspectos que dificultan la entrada de nuevos comerciantes en el mercado. Las restricciones como que en la cuadra A sólo pueden funcionar cafeterías y en la B sólo salones de belleza, dificultaron enormemente la búsqueda de un inmueble.

Durante un año y medio se la pasó recorriendo Ámsterdam, encontrando tiendas que no parecían irles bien y proponiéndoles el traspaso del negocio. Un día, mientras recorría la ciudad en bicicleta como de costumbre, vio a un trabajador que salía del sótano de un local.

Habló con él de inmediato y se enteró de que la propiedad se iba a poner pronto en venta, y también supo quién era la propietaria del local. Era una ubicación perfecta para el acceso público, con un alto nivel de tráfico peatonal y vehicular. No podía dejar pasar esa oportunidad. Con el corazón acelerado latiendo en su pecho, días después, Patrick le dijo a la propietaria que quería alquilar el lugar.

En esta ciudad era un extranjero y tenía que hacer mi plan de negocio con el máximo cuidado. Le hice una presentación perfecta. Más tarde me enteré de que había tenido 15 “rivales” queriendo el lugar. Al pensar que Monks no hubiera nacido si yo no hubiese pasado por este lugar justo en ese momento, me doy cuenta de lo afortunado que soy.

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El café es el café

Patrick buscó con perseverancia un local sin ninguna garantía de que lo encontraría, porque estaba seguro de que triunfaría. Su certeza era tanta que no tenía temor a fracasar.

No es que yo sea especial. Sólo estaba convencido de que, si uno se propone hacer algo y trabajaba duro por conseguirlo, no hay como fracasar.

Esta autoconfianza estaba respaldada por un folder con informaciones. Cuando vivía en Melbourne (Australia), Patrick se preparó dos años para abrir su café, visitando más de 100 cafés y restaurantes que figuraban en las guías de cafeterías. Guardaba información de los diseños interiores de las cafeterías, de la gama de productos y sobre la atención al cliente. Su “biblia”, en la que resumía lo bueno y lo que podía mejorarse, junto con fotos de cada local, ha sido su mejor guía.

Se podría decir que tomé un atajo en el sentido de que entendí el secreto de administrar una cafetería con éxito en Melbourne, donde se dice que “es difícil administrar una cafetería”, y adopté los principios para mantener un alto nivel. Melbourne tiene casi cinco veces más habitantes que Ámsterdam y el café está en el centro de la ciudad. La inversión inicial necesaria para abrir un café allá no es nada comparada con la de Ámsterdam. El atractivo de los cafés de Melbourne es que hay pocas imitaciones. Creo que es porque ahí no se puede sobrevivir a menos que se tengan ideas únicas y se apunte siempre más alto.

Desde su creación, Monks Coffee no se ha enfrentado a ninguna crisis grande y ahora entra en su séptimo año. El local donde está, tiene un amplio historial de cambio de inquilinos dueños de fruterías, pescaderías, boutiques, heladerías, etc. Según un vecino que ha visto los cambios en los últimos 30-40 años, Monks Coffee es el negocio que más está durando.

Como ilustrando su secreto, en la pared de Monks Coffee están inscritas las palabras de un poeta: “I have measured out my life with coffee spoons. (He medido mi vida con cucharas de café)”. En esa frase, que ha sido objeto de muchas interpretaciones diferentes, Patrick ha reflejado su propia historia y su filosofía.

La segunda y la tercera ola de modalidades han traído nuevos vientos a la industria del café. Observando las tendencias del mercado en Melbourne, que fue donde se originó eso, creo que a las finales se trata de volver a lo básico y al punto de partida. Por ejemplo, los intentos de penetrar en el mercado con nuevos métodos o recetas de extracción terminan en un auge transitorio.

El café siempre será delicioso si se tuesta y extrae adecuadamente, usando habilidades basadas en las reglas básicas. Demás esta decir que esto supone establecer estándares altos, prestar atención a los detalles, y dar lo mejor de sí en cada taza. Pero el café es café, ni más ni menos.

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El café es un negocio de ocio

El lema de Monks Coffee es “proporcionar a los clientes una experiencia positiva a través del café”. Crear un tercer lugar donde los clientes puedan descansar y pasar un buen rato con un libro en las manos, o con amigos, y con eso hacer que el negocio sea un éxito. Un factor importante para eso, según Patrick, es que “los productos, el servicio y el ambiente sean excelentes”, y para ello, los recursos humanos son la clave.

Lo que miramos durante las entrevistas de contratación es la habilidad y el talento. Es fácil enseñar lo básico, pero si no se tiene el talento y la pasión para ponerlo en práctica o si no se disfruta del trabajo, definitivamente no da resultado. Cuando el entrevistado habla del café y de sus experiencias pasadas, se nota si realmente le gusta este tipo de trabajo y si realmente lo disfruta. Si es así, encajará rápidamente y prosperará en nuestro equipo. Después de todo, el café es un negocio de ocio para alegrar la vida de los clientes.

Patrick es más que nadie, el que disfruta al máximo de este “negocio de ocio”. Para él, que a veces pasa su tiempo libre con sus clientes con los que hizo amistad, la línea entre el trabajo y la afición o entre el trabajo y la vida, es casi nula.

Me dedico a muchas cosas como el tueste, el conseguir granos de café verde, y la gestión de la cafetería, pero me gusta tostar tanto como me gusta el tiempo que paso en la cafetería. Los clientes se abren rápidamente a mí, que tengo curiosidad por saber qué tipo de trabajo hacen, qué los motiva y qué tipo de vida llevan.

Algunas personas pueden sentirse incómodas con mis intentos de profundizar en asuntos personales con preguntas directas, pero creo que también hay personas que quieren alguien con quien hablar. Este fue el caso, en particular, en la crisis del COVID. Me hablaban de todo; sobre problemas en el trabajo o cualquier problema que tenían. Soy como un terapeuta que doy todo tipo de consejos mientras vendo café. Tengo una curiosidad innata por conocer y entender a la otra persona, y hablar con los clientes me da energía.


Para Patrick —que estaba a la mitad de sus cincuenta cuando puso su negocio en un país extranjero— la edad es sólo un número. Los productos, los servicios y el ambiente de Monks Coffee son un fruto del “latido del corazón” de sus miembros. 

Estoy decidido a seguir trabajando en primera línea durante todo el tiempo que pueda, y estoy seguro de que tengo para rato. La sucesión de mi puesto en Monks la consideraré cuando encuentre a la persona indicada, pero aún no es el momento. Ya tengo bastante trabajo, pero mi sueño es abrir un nuevo bar de café expreso y sacarlo adelante. No quiero perder mi interacción con los clientes, así que no pretendo abrir una cadena para expandir el negocio. Soy feliz si puedo seguir obteniendo una sensación de logro con mi trabajo.

Texto original en japonés: Tatsuya Nakamichi
Foto: Marina Chef 

MY FAVORITE COFFEELa taza de café que enriquece mi vida

Tomo mucho café como parte de mi trabajo, pero cuando quiero disfrutarlo, tomo un café cortado mitad expreso y mitad leche de avena. Es lo que siempre tomo cada mañana después de unas cuantas tazas de expreso antes de ajustar el molinillo. Cuando no trabajo en la torrefactora trabajo en la cafetería desde las 7 de la mañana hasta las 6 de la tarde, y esa taza me da la energía necesaria para dar lo mejor de mí durante el resto del día.

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